Somos fanáticos de la gastronomía en general, pero dentro de toda la variedad mundial que existe, podríamos decir que la pizza es una de las más extendidas y a nosotros nos encanta ya que puede resultar muy recurrente y tolerable según en qué casos. Somos unos apasionados de esta fórmula y mezcla de ingredientes y aunque no la recomendamos para todos los días, sí nos parece que está muy castigada, ya que la solemos asociar a un tipo de elaboración industrial o cadena de comida rápida nada recomendable. 

Nunca perdemos la oportunidad de probar sitios, recomendaciones que leemos en otros artículos de gente que escribe por las redes y demás profesionales de diversos medios. Estemos donde estemos la pizza siempre es un acierto y en esta ocasión no queremos perder la oportunidad de mencionar la que para nuestro gusto es la mejor de Barcelona. 

Hemos probado parking pizza, la Balmesina, la Cibu en Sant Feliu de Guixols, Boca dolça en Sant Antoni de Calonge, Madrelievito,… por poner algunos ejemplos cercanos  y nos encantan todas pero siempre nos quedaremos con nuestro Gran Maestro Fabrizio y su Pizzería Maragall en el carrer Juan de Garay 8, justo en la misma plaza Maragall. 

Fabrizio es un verdadero italiano apasionado de la materia prima y de los productos de su tierra, aunque no tiene miedo de hacer algún guiño a ingredientes autóctonos y de proximidad. Incluso probando con el romesco casero en algunas de sus elaboraciones como pudimos comprobar hace poco tiempo.

Solemos recurrir frecuentemente a esta magnífica pizzería en cualquier estación del año. En su agradable terraza se puede disfrutar en las calurosas noches de verano y en las frías noches de invierno ya que se encuentra muy bien acondicionada y decorada para cualquier época. También la recomendamos con niños ya que desde la misma terraza se puede vigilar a los peques jugando en el parque de al lado una vez terminan de comer.

A Fabrizio lo conocimos en el bar Valentinos de nuestro gran amigo Ricard del que ya hablaremos más adelante. Fue una casualidad y también un reto ya que después de probar sus elaboraciones le insistimos en que tenía que realizar una piza con producto ibérico, y tras mucho insistir y probar con diferentes calidades y curaciones que se adaptarán a su gusto, no solamente se decantó por la paleta de bellota si no que bautizó su creación con nuestro nombre.

Así surgió la primera pizza Maldita Bellota del mundo, tachaan tachan tatatachannnnnnnnn !!!!!!! es lo que tiene el jamón que se adapta a las mil maravillas a cualquier preparación.

En esta última ocasión lo visitamos el viernes pasado. Escogimos el primer turno ya que íbamos acompañados de los tres mejores críticos gastronómicos aclamados a nivel mundial, no sabría si llamarlos soles de Repsol, estrellitas Miguelin o cualquier otro apelativo cariñoso. Hablando en clave gastronómica podríamos mencionar esa frase tan recurrente, que seguro alguna vez habréis escuchado que dice lo siguiente; 

A veces me los comería y otras veces me arrepiento de no habérmelos comido.

También escogimos cenar dentro ya que la terraza estaba ocupada, su interior es agradable y correcto y se disfruta de su cocina de igual manera, incluso podemos ver a Fabrizio en contadas ocasiones asomando la cabeza fuera de la cocina.

La velada fue regada con un par de cervezas bien rubias, bien fresquitas y muy bien tiradas .

Para la ocasión nos decantamos por los clásicos de siempre que a continuación describo;

-Una Napoli pequeña ya que esta elaboración solo es apta para quien le guste la piza de anchoas con alcaparras. Parapapa !!!!!!

-Prosciutto cotto e funghi, uno de los clásicos que nunca falla

-Salamino picante, embutido italiano con el picante justo para no fastidiar la velada e intenso para saborear más bien la cerveza. Perfeta

-Piza ibérica Maldita Bellota. Sin comentarios, no ?

No dejéis de probar sus demás pizas en otras ocasiones como la Bismark con panceta de cerdo o la caprichosa con alcachofas e temporada, son espectaculares

Por supuesto de postre tiramisú y tarta de chocolate.

Precio muy bueno para la calidad que expresa Fabrizio en sus elaboraciones

Servicio genial y muy atento por parte de todo el equipo

Siempre es mejor comerla allí que en casa, aunque si vives cerca puedes arriesgarte a que no pierda ese toque de recién salida del horno y comerla caliente viendo una película en familia como hacemos nosotros en algunas ocasiones. 

Llamarme clásico, pero suelo ser fiel a mis principios gastronómicos y siempre defenderé que la base de todo es la materia prima sin necesidad de fórmulas mágicas ni alquimias innecesarias para su elaboración en la cocina y en este caso Fabrizio lo borda. 

Por supuesto, repetiremos!