Recordáis la escena de “El silencio de los corderos” donde la agente Clarice Starling (Jodie Foster) le detalla al Dr Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) su trauma de cuando los corderos lechales eran sacrificados en una vieja granja de esas de algún lugar de Estados Unidos?

Imaginaros entonces una habitación como la de la pelicula Saw, fría y con baldosas blancas en las paredes y una uralita de esas verdes reflejando la luz brillante de una fría mañana de enero y colgado de sus perniles por una cadena de acero y un gancho metálico, se desplaza por un rail que atraviesa el techo un inmenso animal de unos 180 kg de peso el cual deja su cabeza a la altura de mi sien. En ese mismo momento entra en escena un personaje sacado una verdadera película de terror con un mandil blanco, botas verdes hasta las rodillas, hacha en mano y arremangado por encima de los codos descubriendo unos brazos peludos y repletos de manchas de sangre.

Habla distendidamente con mi acompañante en un dialecto entre el Castuo y el Español. solo recuerdo el olor, la sangre y lo inmenso que parecía aquel monstruo en aquella habitación. Con monstruo me refiero al cerdo y no al acompañante o al matarife del que luego me comentaron que era familiar mío. Me refiero a monstruo al cerdo que la tarde anterior felizmente comía en su zahúrda (nada parecido a las tan polémicas macrogranjas de hoy en día) de los restos de la huerta que ese día otro de mis familiares le proporcionó al final de la jornada de trabajo en el campo. Recuerdo la mirada del animal como la de alguien que no se puede percatar de las hostias que le van a caer al día siguiente. Vamos que como la que he tenido que tener yo en algún momento de mi vida delante de algunos seres despreciables con un plan estratégicamente organizado para hacerme sufrir o al menos intentarlo.

No sé si Jodie Foster al documentarse sobre el papel que tendría que desarrollar visitó alguna de esas localizaciones, lo que si que puedo decir con conocimiento de causa, es que para según que estómagos, aquella imagen puede resultar traumática ya que la historia termina degollando al puerco con un cuchillo mientras se retuerce con unos espasmos del tipo “The Walking dead” y emitiendo unos chillidos indescriptibles hasta que muere completamente y se procede al despiece .

Nada como lo que sucede a día de hoy en el que se aturde al animal antes de que reciba el corte que le hará desangrarse para proseguir con su despiece. También podemos decir con ese mismo conocimiento de causa que a día de hoy campan por nuestros mataderos, propietarios e industriales con menos alma y moral que esos benditos animales.

Bueno Jodie, espero que no te sigan despertando esos corderitos en las frías y oscuras noches de Langley en Virginia.

Si nos remontamos en el tiempo, de aquel recuerdo han pasado unos 40 años. Por aquel entonces no existían Garantías de protección animal, ni normas básicas de higiene ni algo parecido a la prevención de riesgos laborales y el matadero se encontraba en la plaza central de aquella población de Extremadura, algo impensable el plantear a cualquier ayuntamiento de este país a no ser que el alcalde de rigor que seguro que los hay, lo apruebe en el consistorio camuflado como parque temático para repoblar la España vaciada o algo así, previa mordida asegurada para que pueda engordar como los cerdos de su parque de atracciones.

Vamos a retroceder otros 40 más, nos podemos hacer una idea de hacia donde ha evolucionado la industria alimentaría y nuestra alimentación en general? Creo que a día de hoy comemos peor de lo que aquel cerdo devoraba en su pocilga que puedo asegurar eran tomates, lechugas, patatas u otras hortalizas vegetales y verduras que no podían darse al uso para la cocina de aquel entonces, aunque también se aprovechaba más la comida que a día de hoy.

Siiiii, es cierto !!!!!!! Hemos ganado en esperanza de vida pero realmente a qué precio?

Realmente sabemos de todas las enfermedades tanto mentales como físicas que la alimentación y nuestro estilo de vida que podríamos ahorrarnos aplicando simplemente sentido común.

Si añadimos los conservantes, estabilizantes, potenciadores, colorantes y demás aditivos que añadimos a los alimentos que ingerimos diariamente podemos decir que sometemos a nuestros cuerpos y cerebros a unos estímulos a los que no creo que estemos preparados ya que como bien he comentado antes, solo hace unos 100 años que hemos introducido estos químicos y aditivos a nuestra industria alimentaria. 

Hacer la prueba vosotros mismos. yo la hice con un pastelito industrial irresistible para mí. Precisamente y ya que hoy estamos mezclando películas en este texto, se trata del famoso Bizcochito que aparece en la película de Cazafantasmas, más en particular en la escena en la que el Dr Egon Spengler habla con su equipo de la conversión en proporciones de energía Psicoquinetica del área metropolitana de Nueva York haciendo referencia a ese bizcochito. Pue bien, comprobé que después de estar resistiéndome a el consumo de ese famoso bizcochito, blandito, con chocolate por dentro, que te deja las manos grasientas y que huele a manjar de dioses del olimpo. joder !!!!!!!!!! ya me apetece otra vez el puto bizcochito.

Perdonar, prosigo con el experimento. pues después de largo tiempo resistiéndome a tomar ese delicioso y divino pastelito, lo tomé y el resultado fue una explosión de sabores indescriptible. No sabría deciros exactamente si era mi estómago o mi cerebro, pero algo me hizo realmente encontrarme feliz, pero muy feliz. Fue como una especie de sobredosis de algún psicoactivo de esos que te hacen ver luces de colores alrededor y elefantes rosas volando inflados flotando por el cielo, pero de más corta duración. fue fugaz y duró hasta que le di la vuelta al envoltorio y leí lo que allí se describía como ingredientes

Parecía mas bien alquimias y formulaciones mágicas sacadas de algún científico chiflado que lo que mi cabeza pensaba al probarlo y olerlo.

Creo que nos encontramos en un punto muy crítico en muchos aspectos de la sociedad actual, pero pienso particularmente que uno de ellos es la alimentación.

A todo esto, vamos a sumar dietas y demás procedimientos algunos de los cuales se podrían considerar torturas. y de lo que realmente podríamos denominar comer sano. Nos dicen que tenemos que comer 5 comidas al día, ahora ayunos intermitentes, dietas no sé qué nombre (contra más anglosajón o asiático suene mejor), líquidos, batidos, pastillas, más pastillas, muchas más pastillas y también mi bizcochito.  miles de dietas y productos como batidos milagro que nos ayudarán a adelgazar o vivir más sano.

Añadamos también algunos factores externos como la estética y demás absurdos que nos afectan en nuestro día a día, porque claro !!!!!! tenemos que ser perfectamente atractivos para encajar en este mundo y ya podemos decir que nuestra sociedad en lo que se refiere a la alimentación y estética nos hemos vuelto locos y sufrimos más enfermedades hace 100 años. Pero nos hemos vuelto locos todos?, me incluyo a mi comiéndome mi bizcochito y a mi querida mujer que es licenciada en tecnología de los alimentos y nutrición humana con un montón de cursos, masters, apariciones en diversos medios de comunicación y un sinfín de conocimientos en alimentación desde cotidiana hasta industrial.

La proliferación de productos “eco” o “bio” tampoco está ayudando mucho a aclarar nuestras dudas al respecto ya que parece que todo lo que este envuelto en papel reciclado de bajo impacto ambiental nos curará de nuestro agilipollamiento. Encima lo compramos en establecimientos con una decoración de lo mas “eco” con maderitas y cestos de mimbre exhibiendo las frutas verduras y hortalizas que acaban de recoger frescas de los huertos que tienen alrededor.

Podemos decir que incluso en nuestro propio equipo hemos sufrido enfermedades asociadas a la alimentación con lo que creo que podemos hablar con cierta propiedad.

Desde intolerancias leves hasta inflamaciones severas de órganos irrecuperables y ya no hablaremos ya que no es nuestro campo de los remedios farmacológicos al respecto.

Llamarme demagógico si queréis, pero pensamos que las diferencias sociales, económicas y culturales también juegan un papel muy importante. Por supuesto también juega donde nos haya tocado nacer y vivir actualmente. Pero dentro de todo esto creo que se encuentra en las manos de los que realmente dirigen este mundo y toman esas decisiones el poder ayudar a no solo hacernos pensar que nuestra esperanza de vida es la mas alta de toda la historia de la humanidad, si no que esa esperanza de vida va acompañada de un bienestar que hasta ahora no han sabido proporcionarnos.

Otro día hablaremos lo que podríamos denominar la revolución industrial en la alimentación y sus consecuencias. Podríamos señalar que en un futuro existirá un terrorismo gastronómico como el que desarrollo Theodore Kaczynski en su manifiesto? se titularía la revolución gastronómica y su futuro? desde donde partiríamos, desde como Vikingos comiendo pollos de un bocado para no caber ni por las puertas del valhalla. o quizás desde la primera harina refinada de la historia. la manzana del árbol prohibido era de cultivo biológico?

Otro día entraremos en como algunos de nuestros cocineros, profesionales e industriales promueven y avalan toda esa rueda y el juego de alquimias que practican para engrosar sus arcas sin pensar que consecuencias puede traer todo esto a todos incluyéndoles a ellos.

Tampoco podemos decir que el jamón no esté sometido algún proceso que pueda ensombrecer parte de esta industria, del que ya hablaremos en futuros textos y publicaciones. como en todos lugares y aspectos de esta vida, algunos se dedican a hacer todo lo que pueden para limpiar o cambiar y otros se encargan de ensuciar y tapar.

Portaros bien, nosotros intentaremos hacerlo, pero sobre todo cuidaros y cuidar a vuestros cuerpos.